MARTY SUPREME

O de cómo sería hoy una tarde de cine en permanencia voluntaria (Estados Unidos,2025, 150min)

Marty Supreme, y no hay mejor forma de referirse al protagonista de esta película. Se trata de un joven de 25 años, estaodunidense, que busca la grandeza del deporte y la fama que un campeonato mundial. Ambientada en el siglo pasado, en la mitad para ser exactos, Marty Mausser (Timothée Chalamet) va mostrándo un gran talento, pero también un gran ego. –“tienes que creertela” les suena familiar(?)–. Así empieza el viaje de este antihéroe, que de narcisista peca mucho pero a la hora de jugar parece sostenerse, sobre todo a la película, que a partir de muchas convenciones con un cine de acción, entretenido, que te atrapa por sus secuencias. Sin embargo el camino de Marty es largo, además terco que ve cada situación en la que atravieza como un obstáculo que no merece la atención de reflexionar. Poco a poco se enrededa en un espiral de consecuencia en temas del amor, lo ético y deportivo que pondrán muchas veces en duda lo que está dispuesto a hacer para lograr su meta.

El guión escrito por Ronald Bronstein y Josh Safdie, en profundidad se deshila en varias de historias, lo que no significa que sea bueno, para la historia principal. Unos queran verlo camepón del mundo, otros que simplemente se haga cargo de sus actos. Se sabe ya que el camino es largo, por lo que hay momento es que veremos como una mujer toma el protagonismo por algunos momentos, que quizá este justificado desde una búsqueda de congruencia en el discurso. Porque lo cierto es que Marty, vemos totalmente lo contrario, asi que comparandolo con lo poco predecible que son las acciones y sitauciones que se mete para por fin tener un final. Por otra parte parece que lo que vemos está inspirado en un personaje en la vida real pero lo cierto es que el director mencionó que fue con historias, donde los protagonistas erán al igual que el protagonista un arquetipo inconfundible.

En cuestiones técnicas, este filme tiene una producción sólida, con una gran bibloteca de formas de contar historias pasando más por un montaje, que le da una mirada si bien familiar algo fresca, actual y que si logra una instantánea de lo que hoy seria una película dominguera en los ochenta, de hecho hasta mejor hecha –que un volver al futuro 3… digamos– Es con un estilo realista pero con cortes abruptos, superpocisión de diálogos y un diseño sonoro que asfixia y al mismo tiempo acompaña la grandilocuencia con la que ve a sí mismo Marty. Curiosamente usa un par de temas musicales tanto para abrir como para cerras… así que prepara la nostalgia.

Marty Supreme es como volver a esos éxitos ochenteros de historias triunfales con protagonistas en apariencia “normales” que vencían obstáculos, uno tras otro, pero siempre se la pasaban cool. Sin embargo, la cinta subvierte esta fórmula al presentarnos a un antihéroe narcisista cuyo innegable talento deportivo se ve ensombrecido por una terquedad absoluta, arrastrándolo a una espiral de conflictos éticos y personales que nacen de su incapacidad para reflexionar sobre sus propios actos. A través de un guion que se desglosa en múltiples hilos narrativos, explorando así un arquetipo inconfundible que se aleja de la predictibilidad convencional para cuestionar si el fin justifica el desorden moral. Esta película que si bien es para verse en casa, una tarde cualquiera, resulta interesante al detenerse en la construcción de personajes completamente egoístas más que exitosos pues en gran medida la vigencia del ideal hegemónico aun nos acecha.

  1. a24films ↩︎

THE INVITE

O de como siempre un buen cine es como ir al teatro. (Estados Unidos, 2026, 107 min)

La invitación, película dirigida y actuada por Olivia Wilde, me la imagino en el gran teatro de su ciudad, y que sus asistentes, parejas sobre todo, saldrán de una catarsis momentánea para recomendarla a otras parejas bajo la insignia de «me cambió la vida». Y no es para menos: la directora interpreta a Ángela, una mujer y madre que invita a sus vecinos al departamento, esta inesperada reunión tendrá más de una sorpresa. El primer sorprendido es su esposo Joe (Seth Rogen), un maestro de música deprimido que además sufre de dolor de espalda, pero es demasiado tarde, sus vecinos Piña (Penélope Cruz) y Hawk (Edward Norton) ya están en la puerta. La noche transcurre entre momentos de mucha tensión, en gran medida porque hay un tema que tanto Ángela como Joe quieren tratar: los ruidos que hacen sus vecinos cuando tienen sexo.

El guión escrito por Cesc Gay, Will McCormack y Rashida Jones es un trabajo inspirado, sin duda, en la puesta en escena. Un ejemplo son los diálogos y acciones que podemos sentir por parte de los protagonistas, además del elenco con una potencia actoral increíble. Estos elementos en conjunto nos arrojan a espejos espontáneos donde el espectador encuentra un eco, un –date cuenta–, una risa. Porque, si bien es un dramón contemporáneo, la comedia no solo es parte, es la estructura de este filme. Está presente todo el tiempo, ya sea en la personificación de lo patético en Joe, en el tabú del orgasmo femenino/masculino o simplemente en el contraste del amor mismo. A pesar de que se mantiene este tono cómico, la profundidad tanto de las escenas como de los temas que aborda se mantiene intacta. Una historia redonda, donde el final, les aseguro, solo será un detonante personal y quizá muy íntimo.

En cuestiones técnicas, la tarea quizá fue fácil: un solo espacio, el departamento de Ángela y Joe. Y más que ser filmada en una locación, es que el texto como las actuaciones son una gran pauta para la elección de planos y detalles fotográficos. Sin embargo, hay algo que logra una intimidad que se aleja del teatro, sin dejar de serlo. Por una parte, esta película se filmó en orden cronológico durante 23 días; esto implica una especie de sinergia entre las cámaras y el elenco. Por otra, está filmada en 35 mm ¡esto es textura!. Y si no fuera suficiente, el diseño sonoro es el elemento que aporta mucho a la historia, pero en la medida exacta y con las elecciones musicales perfectas para seguir con esa línea de mantener una teatralidad en la pantalla.

La invitación convierte una cena incómoda entre vecinos en una experiencia catártica, pues el talento actoral de sus protagonistas dota de una veracidad cruda a los conflictos cotidianos y domésticos que se plantean. A través de un guion que equilibra el drama contemporáneo con una estructura de comedia liberadora, la obra profundiza en varios tabúes sin perder nunca la agudeza ni la profundidad de su mensaje. Por otro lado, la decisión técnica de filmar en 35 mm y en orden cronológico aporta una textura y una sinergia únicas, las cuales se ven reforzadas por un diseño sonoro que mantiene siempre la esencia de la puesta escénica en la pantalla. Sin tantas pretenciones, que las más que obvias, este tipo de cine centrado en temas cotidianos y “maduros” resulta sumamente enriquecedor cuando se construye desde una sólida dramaturgia fílmica, ya que logra elevar las situaciones más íntimas y privadas a un nivel de arte reflexivo y universal.

  1. IMDB ↩︎

AMARGA NAVIDAD

O de como la realidad no es más que otra ficción (España, 2026, 111min.)

Amarga Navidad, vaya título de la última película de Pedro Almodóvar. La historia, o mejor dicho historias, va de cineastas que, después de un buen rato sin filmar, están escribiendo un guion que los traerá de vuelta; sin embargo, las historias sobre las que escriben son motivo de pelea con las personas que los rodean. A la primera que conocemos es a Elsa (Bárbara Lennie), una cineasta de culto que trabaja en la publicidad y tiene una relación con un bombero. Después de un crónico episodio de migraña, decide irse a una isla, no siempre con la misma persona, pues la doctora le ha pedido que no se quede sola. Después de algunas escenas conocemos a Raúl (Leonardo Sbaraglia), un director consagrado que, tras la renuncia de su asistente y gran amiga Mónica (Aitana Sánchez-Gijón) para ayudar a una persona de su pasado, vuelve a escribir un guión; pues es algo de lo que le reveló Mónica que inspira Raúl.

La trama es magnífica. El tiempo narrativo se va desdoblado. Las dos o quizá tres historias que estamos viendo pasan de una manera breve, concisa y con los suficientes elementos para adentrarnos en el cuerpo de sus protagonistas. Además, nos regala secuencias entrañables que le dan sentido al título de la película, entre muchas otras cosas. Quizá otra razón por la que el guion de Amarga Navidad es una genialidad sería un análisis de los diálogos, descripciones de escena y brincos entre la vida de Elsa y Raúl. La autoficción es algo que se menciona deliberadamente: es una no tan nueva forma de concebir una dramaturgia del yo, pero lo que más sobresale de esta película me parece que es cómo sí se aleja de las estructuras convencionales. ¿Los personajes, la historia y las fuerzas cambiaron?

En cuestiones técnicas cumple, y con el estilo que nos tiene acostumbrados las producciones de El Deseo. En esta ocasión, la dirección de fotografía a cargo de Pau Esteve Birba me recuerda un poco a la fotografía de otros directores de culto, como Tarantino, que buscan en la técnica la vigencia logrando un estilo único, pero que nunca deja de experimentar, aunque en este caso de una forma sutil y en perfecta armonía con el departamento de arte. Finalmente, un toque muy especial que Almodóvar agrega a esta película es una mexicanidad bastante honesta, que parece no aportar mucho a la historia, pero que la cubre como un tipo de homenaje, y por supuesto que este vaya de la mano de Chavela Vargas, se agradece.

Amarga Navidad entrelaza las vivencias de Elsa y Raúl, dos directores que enfrentan crisis personales mientras sus nuevos guiones provocan tensiones con su entorno, marcando así un complejo regreso al cine. Con una trama magnífica y un ritmo ágil, la película rompe con las estructuras convencionales y destaca la esencia de los personajes a través de secuencias que dan sentido a su melancólico título. La excelencia técnica de El Deseo se comprueba una refinada dirección de fotografía además de un conmovedor tributo a la mexicanidad, elementos que dotan a la obra de una estética única y actual. Finalmente, resulta fascinante el uso de la autoficción ya que, como señala Sergio Blanco, esta permite la construcción de una “dramaturgia del yo” donde la frontera entre la realidad biográfica y la invención se vuelve difusa en favor de una verdad puramente artística.

  1. CINETECA NACIONAL ↩︎

CRÓNICA 21K DE LA CIUDAD DE MÉXICO

En días de carreras las alarmas se vuelven innecesarias: el cuerpo sabe que el domingo los amaneceres son para verse en persona. Y así pasó… Son las cinco y media de la mañana y las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México se abarrotan de tenis, brillos y un sinfín de números. Pienso que detrás de estos números hay alrededor de treinta y cinco mil personas; sin duda, hoy la ciudad será una pista muy concurrida.

La carrera arranca con el paso de lxs atletas élite, un grupo de personas que parece sobrehumano, porque para cuando la gran mayoría apenas estemos por cruzar la salida, estos seres estarán quizá ya a la mitad de la ruta. Pero ya saben que en esto del running, la competencia se reduce a uno mismo. Entre estos pensamientos me observo ya cerca de la salida. Es momento: conecto mi reloj, alisto la playlist y hablo seriamente con mi rodilla. Hoy nos vamos tranquilos.

Para fines deportivos, de aguante y, porque no, hasta narrativos, la carrera se divide en tres capítulos.

Capítulo 1: Seres con tenis
Arrancamos con un gran clima: ya amaneció y no se siente ni calor ni frío. Los primeros pasos, aunque un poco lentos por esquivar a varias personas, toman forma y el ritmo comienza a hacerse presente. A mi alrededor hay personas de todo tipo que, al igual que yo, están aquí para recorrer una distancia impensable para otrxs (presiento que todos pensamos esto), que en cada uno de nosotros ya tiene una relación o, al menos, un reconocimiento bastante interesante a esta sección: correr en tu ciudad. En mi caso, es a una distancia familiar que, a una velocidad considerable, se vuelve una experiencia bastante agradable. Aunque por más que ya he corrido esa distancia varias veces en lo que va del año, correr una ciudad que fue mi hogar por más de 15 años la hace especial. Y bueno, en esta parte los primeros siete kilómetros se acerca la primera subida, la famosa Puente de Petróleos. (En realidad desde que dejamos el Ángel de la Independencia no hemos dejado de ir cuesta arriba; ya hay gente cansada.)

Capítulo 2: Hay cuestas
Seguimos subiendo. En lo personal me gustan las subidas; fuera de que ahora vivo en Xalapa, una ciudad muy empinada, las cuestas exigen mayor fuerza para no perder el ritmo, a modo que cuando uno va reservando energía, es el empuje perfecto para saber que se puede ir más rápido. Quizá estamos cruzando el kilómetro 10; con los relojes y las señalizaciones uno nunca sabe, lo que sí es que la primera mitad quedó atrás. Reforma es una calle muy extensa, pero mucho. Yo trabajé un tiempo por acá; recuerdo hacer media hora al metro Auditorio y de ahí lo que hiciera a CDMX, siempre y cuando no lloviera. ¡Atento! Adelante hay una desviación: entramos a la tercera sección de Chapultepec. Otra subida, esta es más tranquila y la sombra de los árboles ayuda. El sol está de frente. Ya hay mucha gente caminando.

Capítulo 3: Columpios
Por fin, porque todo lo que sube tiene que bajar. Aunque un poco pronunciada, las bajadas tuvieron su parte divertida, aunque la rodilla se hace notar. Ya saben, a estas alturas muchas cosas llegan de golpe, sin previo aviso. Depende de cada uno: los kilómetros 15, 16 y 17 son gran momentos. Bajo el ritmo, solo un poco, porque la vista es hermosa. De pronto la ruta nos alejó de la ciudad, pero un par de kilómetros en bajada rodeado de árboles es la recarga suficiente para cerrar fuerte. Sin embargo, las subidas siguen, cada vez más cortas; en un constante subir, bajar, girar y respirar profundo, los últimos kilómetros se acercan. Estamos de nuevo en Reforma. Aprieto el paso, una cuesta más… ¡Corto circuito!, acelero. Eso es todo. ¡Se acabó!

INSTRUCCIONES PARA SENTARSE 

Heusebio Albatroz 

Primer paso 

El cuerpo

las sillas, bancos 

o butacas

son para esperar

relaja tus piernas 

y deja caer todo 

tu peso, tu prisa

tus ansias

guárdalas.

Segundo paso

Las voces

muchos asientos emiten

 crujidos, aplausos, risas 

algunos hasta lloran

para escucharlos 

no te quedes rígido 

el respaldo es lava 

el chisme está bueno 

los silencios importan

Tercer paso

La mirada

colores, olores, gestos

luces y sabores

vestidos, cortabas, sacos

sombreros, máscaras, 

sobre todo máscaras 

tambien 

texto y contexto

¿dónde estás sentado? 

Responde con la cabeza

para liberar a los ojos

Con estos tres pasos

tus piés ya no tocarán 

el piso

vivirás 

suspendido 

sentado 

en el presente

LA PEOR PERSONA DEL MUNDO

O de como el amor muere en el intento (Noruega, 2021, 128 min)

La peor persona del mundo es la historia de Julie (Renate Reinsve), una joven que está cerca de su tercera década de vida con una pregunta muy clara: ¿qué hacer con la vida por delante? Pues cada seis meses parece desmoronarse para redirigir su vida a otros horizontes. Sin embargo, conoce a Aksel (Anders Danielsen Lie), un artista de más de cuarenta años del que se enamora, con quien vive y comienza a compartir una vida; pero esto no es una historia de amor, así que, después de un tiempo, las decisiones de Julie tendrán el verdadero protagonismo y sus consecuencias parecen no ser una tragedia, sino algo cotidiano como el mismo devenir de la vida.

El director y guionista Joachim Trier tiene una mirada bastante aguda para que temas profundos de la naturaleza humana se desborden de la pantalla de una forma natural, pues la trama se construye más allá de juicios o prejuicios, partiendo de experiencias subjetivas que, con la ayuda del lenguaje cinematográfico, nos dejan claro que podemos ver lo que pasa en el mundo interno de Julie. Además, la actuación es un elemento que aporta mucho para lograr esa mirada humana, a ratos positiva, a ratos confusa.

Hablar de cuestiones técnicas en el cine europeo es hablar de filmes bien producidos, pero con estilos normalizados que, si bien es raro que se salgan de las formas, como experiencia estética logran muy bien su cometido en este caso. La peor persona del mundo tiene un par de escenas bastante oníricas que rompen con ese realismo al que nos acostumbra la edición desde el inicio de la película; sin embargo, son un toque interesante que a más de una persona le quedará grabado en su memoria.

Joachim Trier construye un relato íntimo que se interesa por mostrar con agudeza la complejidad de la experiencia humana y la dimensión subjetiva de sus decisiones. Esa sensibilidad también se sostiene en una propuesta formal sobria pero eficaz, propia de cierto cine europeo, en la que el realismo dominante se ve interrumpido por escenas oníricas de gran fuerza estética que amplían el alcance emocional de la película. De este modo, La peor persona del mundo no se agota en el tema amoroso, aunque este organice buena parte del conflicto, sino que se abre hacia una reflexión más amplia y universal sobre el paso del tiempo, la incertidumbre de existir para cerrar con la forma en que la vida y muerte atraviesan toda experiencia humana.

  1. IMDB ↩︎

LA GRAZIA

O de como lo personal es lo político (Italia, 2025, 133 mins.)

La grazia, o quizá mejor dicho, El indulto, es una película necesaria en el contexto político actual. La historia se centra en el presidente de la República Italiana, pero no trata de grandilocuencias ni de mundos ajenos, sino de la intimidad de la casa presidencial. En este escenario vemos cómo lo pasa Mariano de Santis, el presidente, quien en sus últimos seis meses de mandato atraviesa una crisis detonada por el descubrimiento de que su esposa tuvo un amante hace 40 años; sin embargo, ella ya ha fallecido. Él se encuentra en medio de una maquinaria llamada Estado que no puede ni pretende controlar, por lo que su mejor papel será el de ser un observador justo de la ley para no terminar su mandato salpicado y poder regresar a casa con sus dos hijos. Por si fuera poco, se le acaba el tiempo para aprobar una ley sobre la eutanasia con la que su amigo el papa está totalmente en desacuerdo, además de una serie de indultos que llevan la película a terrenos reflexivos sobre los grandes temas de la vida.

El director Paolo Sorrentino concibe la figura del presidente como un ser cargado de presente, pero ajeno a la vida pública de un país, pues apenas puede con su propia vida. El guion, escrito también por él, nos presenta una trama que atrapa por los diferentes niveles en los que se coloca la cámara. Un dramón político italiano» es una buena frase para describir esta cinta; pues, aunque por momentos podría parecer una telenovela presidencial, se distingue por un humor certero que logra relajar la tensión —provocada a veces más por lo visual que por lo narrativo— y que es necesaria para que la historia avance con congruencia entre lo estético y lo temático. Es por eso que la vida de un presidente podría importarnos muy poco, en esencia, pero al final de cuentas ya lo dijo Judith Butler: “lo personal es lo político”.

Las cuestiones técnicas son otra razón para ver este filme, pues es una gran producción realizada de manera casi perfecta. Por ejemplo, para el diseño de producción y la iluminación, la directora de fotografía Daria D’Antonio se inspiró profundamente en los retratos del pintor británico Lucian Freud; esto se nota en la elección de una paleta de tonos grises y marrones para «desnudar» la soledad del mandatario. Por su parte, el diseño sonoro es bastante rico en su tono experimental, pero a la vez conocedor de la potencia del sonido y sus usos clásicos. En algunos momentos escuchamos secuencias acompañadas de notas electrónicas minimalistas; en otros más íntimos, una melancolía neoclásica acompaña a nuestro protagonista e, incluso, un rap rompe de forma abrupta e irónica con la solemnidad del espacio presidencial.

La Grazia retrata los últimos meses de Mariano de Santis, atrapado entre su duelo privado y la maquinaria estatal, mientras las urgencias de la eutanasia y los indultos revelan la frágil frontera entre la conciencia moral y la razón de Estado. Una trama demasiado humana con un diseño de producción inspirado en retratos expresionistas y un diseño sonoro que va del minimalismo electrónico al rap. Sorrentino convierte la soledad del poder en un espectáculo que hace visible la teatralidad de las instituciones. Así después de dos horas el relato demuestra que toda política nace en la casa —donde el cuerpo doliente del presidente y el fantasma de su esposa adquieren estatuto público— y se extiende a un país que observa cómo lo íntimo se vuelve asunto de todos. Esta la cinta es un sútil discurso de intuición biopolítica: el presidente, soberano que decide sobre la vida, la muerte y el perdón, administra la nuda vida en un permanente estado de excepción interno.

  1. CINETECA NACIONAL ↩︎