STOP MAKING SENSE

O de cómo desconectar la mente (Estados Unidos, 1984, 88 min)

Stop Making Sense es un documental que recarga el alma. La historia es simple: no hay entrevistas a la banda Talking Heads, tampoco tras bambalinas ni un rastro de las piernas del teatro, pero lo que sí hay es un gran repertorio de canciones. Sin embargo, no se trata de una grabación de un concierto, sino de una búsqueda por transmitir la energía, el ritmo y, sobre todo, la complejidad del sonido que muchas veces ya damos por sentado.

Como mencioné anteriormente, la trama no es más que seguir a Talking Heads, la banda estadounidense de new wave activa que destacó por fusionar el punk con ritmos de funk, art rock y música africana, y que además contaba con una estética visual única en la escena cultural. Como dato intrigante sin llegar al spoiler, este documental comienza con el vocalista y guitarrista David Byrne cantando de forma acústica y, en un estilo de ensamble audiovisual, veremos cómo la bajista Tina Weymouth, el baterista Chris Frantz y el guitarrista/tecladista Jerry Harrison se integran al escenario, donde nos muestran lo complejo que puede ser sonar alegre y desenfadado.

En cuestiones técnicas, este documental es espectacular, ya que nos ofrece una mirada diferente a lo que estamos acostumbrados en un concierto tradicional. El director Jonathan Demme, en conjunto con el director de fotografía Jordan Cronenweth, hicieron un diseño de producción bastante atinado en el que filmaron durante tres o cuatro noches en el Pantages Theatre de Hollywood, utilizando entre 6 y 7 cámaras de cine operadas simultáneamente para capturar diferentes ángulos sin interrumpir el espectáculo. Quizá este es el descubrimiento visual en Stop Making Sense, porque el equipo de rodaje operó desde posiciones estratégicas para evitar que los camarógrafos o los aparatos invadieran el campo visual, permitiendo que la cámara se moviera de forma orgánica y rítmica. Además, hubo una evolución progresiva de la iluminación: en lugar de luces estáticas de concierto, es claro que hubo un diseño del esquema lumínico que crecía en intensidad y complejidad a medida que se sumaban más músicos al escenario, acompañando el arco narrativo del show.

Stop Making Sense después de 40 años de su estreno sigue vigente y vale la pena dejarse contagiar en su ritmo no solo por su impecable arquitectura técnica, como su montaje orgánico, un diseño lumínico en constante evolución y un movimiento de cámara pionero, sino también por la frescura con la que nos presenta el talento conceptual y sonoro de Talking Heads en el escenario. Sin duda el nombre no es al azar y se presenta como un manifiesto para los tiempos actuales, atravesados por la sociedad del cansancio descrita por Byung-Chul Han, donde la autoexigencia y el rendimiento constante nos agotan, este documental funciona como un refugio vital: un espacio donde la pausa no es una simple inactividad, sino un estado de desconexión genuina para pausar el pensamiento rutinario, renovar la energía y reconectar con ese espíritu de rebeldía, libertad e innovación que heredamos de la escena cultural de los años ochenta.

  1. IMDB ↩︎

UNA QUINTA EN PORTUGAL

O de como sanar un corazón roto (España-Portugal, 2026, 114 min)

Una quinta en Portugal nos cuenta la historia de Fernando (Manolo Solo), que pasará a llamarse Manuel después que su pareja ha desaparecido sin dar alguna explicación. Él vive en Madrid, donde es profesor de geografía, pero después de este suceso hay algo que no le permite conciliar la vida, por lo que decide hacer un viaje a Portugal, donde conoce a un hombre que, por circunstancias fúnebres, le dará la oportunidad de adoptar una nueva vida como jardinero de una quinta. Al llegar, nadie nota que no es precisamente el jardinero que esperaban; al contrario, es recibido en un mundo donde la sombra de su pasado se mantiene al borde de un constante descubrimiento de nuevas personas que lo aceptan sin importar su origen desconocido. Transcurre un buen tiempo, por lo que parece que ha encontrado un sitio donde puede ser feliz, pero antes tendrá que atender a los fantasmas de su pasado.

La trama de este filme es simple, no se va por rodeos y lo que vemos en pantalla es lo que sucede en el mundo del protagonista. La historia escrita por la directora Avelina Prat y coescrita con Clara Serrano Llorens denota una búsqueda por nuevos comienzos donde el choque cultural es el eje que orienta el desarrollo de Manuel y su incorporación a un mundo nuevo. Sin embargo, este guión tiene un gran acierto: abrir la mirada del espectador a los otros personajes: en primer lugar, Amalia (Maria de Medeiros), la dueña de la quinta, es una mujer que tiene una historia atravesada por la migración, la guerra y el arraigo. Por otra parte, hay más personas que, con su naturalidad en la pantalla, transmiten una sensación hogareña que nos permite entender por qué la vida de Manuel tendrá un giro que nos deja con una sensación de esperanza.

En cuestiones técnicas, el diseño de producción responde a un ambiente relajado que busca dar un gran respiro a quien se inmiscuye en la proyección, tanto los que están dentro de la cámara como los que observamos con una actitud relajada las acciones en la pantalla. La dirección de fotografía estuvo a cargo de Santiago Racaj, que, a través de un uso de tomas largas, encuadres pausados y un fuerte contraste en la paleta de colores que pone en tensión la frialdad urbana con una calidez propia de la vida rural. Por su parte, el montaje es una pieza importante para construir la atmósfera misteriosa y bastante cotidiana, que mantiene un ritmo pausado y reflexivo que me lleva a pensar que estamos ante un thriller psicológico que da una muestra que este género no solo es para transmitir un suspenso del tipo peligroso, sino todo lo contrario.

Una quinta en Portugal es una cinta honesta porque nos relata el viaje de Fernando o mejor dicho Manuel, que se dirige a una vida de jardinero en tierras lusas y nos muestra sin artificios el peso de un pasado roto que amenaza con aflorar justo cuando la dicha parece alcanzable. Su guion es directo y articula un relato de choques culturales y nuevos comienzos que, al conceder voz a los habitantes de la quinta, amplía el foco hasta convertir la intimidad del protagonista en un espejo de la experiencia migrante y la esperanza colectiva. Este retrato emocional se potencia gracias a un diseño de producción simple pero contundente y que en terrenos de la imagen contrapone la frialdad urbana con la calidez rural mediante planos largos y colores contrastados y sobre todo a un montaje que sostiene un suspense cotidiano, demostrando que el thriller psicológico también puede vibrar en la calma. Al final, la película nos recuerda que los vínculos se fortalecen cuando reconocemos al otro como alguien definido no por las sombras de lo que fue, sino por la luz de su presente, y que sanar las viejas heridas implica, como Manuel, atreverserse a entrar a un mundo nuevo.

  1. https://www.cinegaumont.ar/es-AR/programacion/514 ↩︎

MOSCAS

O de como al final de todo seguimos siendo humanos (México, 2026, 102 min)

Moscas, es la película con la que Fernando Eimbicke regresa a las pantallas. En esta ocasión nos encontramos con la historia de un padre e hijo que rentan una habitación a Olga (Teresita Sáncheza) por causa de que la madre de Cristian ( Bastian Escobar) se encuentra hospitalizada en la Ciudad de México. En un mundo de situaciones adversas y complicaciones en el cotidiano acompañamos a lxs protagonistas que se desenvuelven a partir de un rol que parece ser dictado por la sociedad. A partir de la convivencia, descubrimos las heridas de los adultos que se muestran en la historia y como un niño parece entender el mundo mejor que todos.

La trama de la historia es simple, cruda y demuestra la maestría con la que una estructura clásica puede desencadenar en una profundidad admirable. Así es como la película trata de la perdida o mejor dicho una ausencia. Vemos a varios personajes, construidos con una naturalidad que nos gustaría verlos más en pantalla y conocer un poco de su historia, pero a pesar de lograr esta empatía en el espectador, la historia no se desvía, solo lo necesario. Estas secuencias le dan ese toque característico del director, que antes de contarnos algo, nos presenta en que ambiente se desarrolla, por lo que estamos antes un filme que retrara un pedacito del caos de la Ciudad de México con una autenticidad que interpela a sus habitantes. La historia tiene un final pero lo más sobresaliente no es lo que pasa después sino todo lo que vivimos en las casi dos horas que dura la proyección.

En cuestiones técnicas, la elección de filmar en blanco y negro, es un gran acierto. Esta dedición que parece venir desde lo estético, apoya a una interpretación de un México encapsulado en el tiempo. Con una gran dirección en la fotografía hecha por María Secco que de la misma forma que el guión a partir de una propuesta sencilla nos regala planos con una composición minimalista que dota a los ambientes de una familiaridad parte del imaginario citadino. Por otra parte, la música está inspirada en los videos juegos que son una de metáforas que más se repiten en la película y para sorpresa de muchos, las piezas utlizadas en la película son compuestas por Camilo Lara, miembro del instituto mexicano del sonido.

Moscas, es una excelente película, que sin llegar a ser comedia por completo, nos regala momentos divertidos mientras acompañamos a lxs protagonistas en sus experiencias con la salud; que si bien se ha dicho que esta película es una radiografía del sistema de salud de México, yo difiero en esto. Si bien hay una institución representada, la relación entre la infancia y la edad avanzada de los protagonistas pone el acento en las estructuras verticales de las que por más que se quiera no se puede escapar hasta que la parte que ostenta el poder, decide usar su criterio para poder darle la vuelta a los mecanismos que miniman la voz del otro… de ese niño que quieres visitar a su madre enferma, al padre que tiene que sortear entre trabajos para conseguir los medicamentos y una casera que la soledad la lleva a un punto de enclaustramiento humano que se va fragmentando al estar cada vez más en contacto con la idea de aquello que ya no está.

  1. Cineteca Nacional ↩︎

Los 42k de Buenos Aires

El cuerpo como fuente de vida para estos tiempos complejos

Tres y media de la mañana, Buenos Aires, Argentina. Horas más, horas menos, y sin muchos detalles que un desayuno ligero, un baño caliente y el calentamiento algo titubeante….arrancá mi bloque. Son siete y diez de la mañana, no hay rastro del amancer, pues es quizá una de esas mañanas de invierno, ya en el camino se verá. Es el cuerpo el que empieza a hablar: mi tobillo, afectado por una fractura lejana, está cómodo, al parecer ajustar la cantidad de pasos por minuto tiene sus razones, avanzamos. Los primeros 5 kilómetros transitan desplegados como una línea continua de paisajes citadinos, algunos extraños para mi vista, pero que termino por reconocer posando la mirada en el horizonte.

La estrategia de la carrera parece sencilla: mantener un ritmo que no me lleve a una exigencia anaeróbica, no me gustaría lidiar con dos muros, basta el dolor punzante en la cadera que con la inflamación se vuelve crónico; entonces el trabajo es sostener, sostener y sostener. Así la proclama se vuelve personal y política a la vez. Eso ya lo sabemos, o al menos intentamos llevar a cabo, y en esta pista estoy seguro que más de una historia esta envuelta en la misma causa…. vivir en este mundo tan complejo de la mejor forma posible.

Kilómetro 10 o algo parecido. Por una parte mi dispositivo comienza a marcar algunos metros de más. Esto es normal, pues lo ideal sería seguir esas tres líneas azules, pero el ir adelantando, acercarse a los puestos de hidratación y tanto gps alrededor es otro recordatorio que esta carrera no es para nada individual; depente de tanto. Lo mejor es soltar al tiempo y sus medidiciones, seguir avanzando. Estoy cruzando la parte norte de la Ciudad de Buenos Aires, entre distribuidores viales, un estadio monumental y trenes en circulación la velocidad comienza a tentar. Las piernas responden con una cadencia y un aguante espectacular (!)

Regresamos al cuadro “principal” Nos acercamos a los sitios emblemáticos, pero eso aún está a varios kilómetros, eso creo. Lo que estoy seguro es que una tercera parte de la carrera ya quedó atrás asi como el frío de la mañana. La temperatura está subiendo y la humedad se hace presente. Y si seguimos técnicos, la altimetría de la ruta es bastante noble con nuestros cuerpos, sin subidas ni columpios, aunque eso estaba por verse metros más adelante. Sin embargo la pantorrillas están preparadas para las cuestas. El esfuerzo es la forma más pura de la voluntad humana donde el tejido de la materialidad de la conciencia se percibe a través del movimiento, los sentidos y las palabras.

¡Ya está! Ya pasó la mitad. Sontené el ritmo. Kilómetro 21.

A partir de este momento, el lado izquiero de mi cuerpo comienza un monólogo, o mejor dicho, pulsaciones y premoniciones de lo que podrían ser varios calambres. Estoy seguro que la segunda toma de miel me hará bien, pero por el momento trato de corregir el paso, tambien la tobillera está haciendo algo de presión extra. Me resuena la frase “el cuerpo humano no está hecho para correr” y esto es cierto, pues no estamos hechos a modo de un ser acabado con habilidad y conciencia plena, sino que el entorno, Simondon lo describe mejor– un medio tecnogeográfico, un elemento importante en la individuación. Es por ello que no estamos hechos para correr, por lo que hay que aprender, además es perceptible la energia que recorre el cuerpo y como reacciona con el pavimento.

Así se pasan 10 kilómetros más, dos terceras partes de la carrera. Es momento de tomar aliento, miel y dejar de escuchar la musica para adentrarnos a los sonidos del barrio de La Boca. Para este momento, mi exigencia de estar en el presente es la más poderosa de la carrera, los recuerdos se desvanecen, el ritmo cardiaco se mantiene costante y los sentimientos no se desbordan, aunque no faltan razones para llorar. Es aquí donde me sé muy lejos de mis orígenes, lejos de los lugares que frecuentaba, lejos de las primeros entrenamientos. Basicamente, muy lejos de lo que el ideal y el deseo de mi realidad se dibujaban. Porque parece que todo presente se sostiene de un pasado que le da forma a las imágenes que se desvancen por ese constante movimiento que llamamos vida.

A las tres horas con cincuenta y un minutos mi reloj marca los 42 km, no obstante aun la meta se encuentra a unos tres kilómetros de distancia. El trabajo está hecho, con un resultado del que me siento muy orgulloso. Podría parar y dejar descansar a mi cuerpo que hasta el momento se mantiene bien y con una condición fuerte, sin un desgaste excesivo. Decido no bajar el ritmo. Y lo que en otras carreras el saber que el objetivo se logró juega en contra, ahora fue el momento de disfrutar la carrera. Apagué toda medición, ya con los oídos bastante despejados y la mente clara, observo lo que pasa a mi alrededor. Lo cierto es que todo pasa muy rapido, pero el registro se hace más vivido a medida que nos vamos acercando a la meta, para por fin pisar ese tapete final, cual umbral que nos transforma en maratonistas.

Epílogo

Una carrera tiene varios puntos de partida. Especialmente despues de pasar varios eventos articulados desde un taxista que es amigo de un tal Antonio Aguilar, el volar más de 7 mil kilómetros, aceptar la alineación en algunos aspectos, y podría continuar, como cuando me inscribí a mi primer carrera del 2026, un enero… todavía invierno como este. Entonces es así como se termina de manera poética:

Es conjuro al invocar la perséfone virtud del tiempo con su tacto, no en el mundo que gira sino en la tierra que aún brota.

Canelones

O de como la maldad viene acompañada de la estupidez (Argentina, 2026, 91min)

Canelones, una película que raya en la autoficción. Un thriller cómico, con convenciones del cine de terror y desenlace bastante interesante. La historia comienza en la juventud del protagonista, Hernán (Darío Barassi), que en conjunto con su amigo Chiri (Agustín Aristarán) hacen una broma telefónica a una anciana, en depresión y con unos canelones de por medio; en pocas palabras, se mata. Lo que parecía una perversa broma se va dibujando en la historia como una venganza. Para este momento de la película, la madre del protagonista (Verónica Llinás) está secuestrada, en una serie de circunstancias y secuencias donde el amor cruza la barrera del terror. Bueno, que lo demás se cuente solo, ya que lo que estamos viendo en la pantalla sucedió en verdad o es algo que vamos a ir descubriendo.

La trama de Canelones, escrita por Christian Basilis, Josefina Licitra y Hernán Casciari, es bastante entretenida, no solo porque se sostiene en las actuaciones y ese rasgo cómico del que hasta la paleta de colores hace su parte, sino por la profundidad temática. Pues si bien no son subtramas que se desarrollan de manera completa, el mero hecho de incluirlas entre diálogos y sueños hace posible que, al mirar una película pochoclera de crimen y comedia, podamos deternos a reflexionar. Por otra parte, la historia está bien escrita; no se olvide que se está ante una comedia. Vaya contraste, que en una historia de muerte, maldad y venganza se opte por un ambiente relajado y bromista donde, una vez más, la humanidad parece ser el caso a resolver.

En cuestiones técnicas, es una película con una producción que deja contento al ojo. El director de fotografía (Guillermo Romero) utiliza la luz con tensión, lo que ayuda a que los momentos de revelación tengan su eco en la butaca; y en esta misma línea, el diseño sonoro logra que el sonido tenga un rol narrativo vital, como un detonante de la historia que complementa el ritmo de la comedia negra, intensificando los momentos donde el misterio y el drama familiar se vuelven agobiantes.

Canelones dirigida por Christian Basilis y Ana Laura Gussoni, tiene una narrativa que oscila entre el suspenso y la comedia negra, para transformar una cruel broma juvenil en una sofocante trama de venganza donde el secuestro y el terror se entrelazan de forma inesperada con el afecto familiar. Esta película trasciende el entretenimiento ligero al equilibrar actuaciones sólidas con una profundidad temática que invita al espectador a reflexionar sobre la condición humana en medio de situaciones absurdas. La premisa está articulada por una propuesta estética donde la iluminación a modo de tensión y un diseño sonoro detonan e intensifican el misterio, Yo la veo como una invitación necesaria para salir de los géneros convencionales con el fin de tratar temas universales de forma profunda y a través de varias capas narrativas.

  1. https://cinenacional.com/pelicula/canelones-1 ↩︎

Tony

O de cómo la rebeldía no es un buen ingrediente (Estados Unidos, 2026, 106 min)

Tony, dirigida por Matt Johnson, es otro biodrama, pero me parece que por la naturaleza del personaje hay que verlo en su momento. Viajamos a Provincetown, es la década de 1970, donde un joven de diesinueve años (Dominic Sessa), trata de sostener una mentira en pro del amor. Quizá la diferencia entre una vida simple y una excepcional radica en el amor, en la pasión y la entrega a la vida, pero hay de entregas a entregas… Porque la rebeldía sin sentido llega a pasar la factura y la cuentas hay que pagarlas. Al no tener dinero Tony, además de una golpiza tiene que trabajar en un restaurante para poder continuar con su deseo, que lo repite una y otra vez: escribir un libro. En el restaurante pocos saben del deseo de Tony pero su llegada a la cocina será un golpe de realidad que lo ira llevando a nuevos experiencias no todas en plena conciencia y madurez pero al parecer el entorno desde aquél entonces había visto algo en ese adolescente soberbio, altanero y hasta un poco narcisista.

La trama escrita Todd Bartels, Lou Howe y Matt Johnsonpor no es más que un viaje del héroe que se traduce en la transición a la madurez y alcanzar verdaderamente la mayoría de edad, pero en el camino la resitencia a una posible alienación y la absurda creencia que nuestro protagonista no volvería a pisar una cocina después de este trabajo resulta más alla de predecible, curioso para entender quizá lo que sería despues Antonhy Bourdain, por otra parte y de cierta forma como una especia de homanaje al estilo de sus crónicas vemos a los demás personajes con una profundidad no tan habitual cuando la estrella claramente lleva el nombre de la película. Sin embargo la figura del Chef, interpretada por Antonio Banderas es una de las sustramas más interesantes porque quizá en ella proyectamos es futuro del protagonista.

En cuestiones técnicas la difrección de fotografía a cargo de Michael Bauman fue clave para no caer en los estándares de las biopics actuales. Para retratar el verano utilizaron una cinematografía caracterizada por colores sumamente cálidos y una textura de grano muy marcada que le da vida al filme, Por otra parte la banda sonora funciona como un continuo contraste pero una pista bastante importante de lo que es la mente autodestructiva del protagonista porque mientras que las canciones comerciales de la película son vibrantes y libres, la música original compuesta por Jay McCarroll se diseñó especificamente para lograr este contraste.

Tony, tiene el potencial de una película biográfica, mismo que radica en lo que no está en la pantalla, esa historia de la que ya conocemos su desarrollo y en algunas ocasiones hasta el final. Y es que bien es cierto que de los inicios poco se sabe y el biodrama de la trayectoria misma se entreteje envuelta en momentos cumbre para contar un pedacito de un gran relato que creemos conocer. Al sumergirnos en la Provincetown de los 70, este filme expone cómo la soberbia juvenil de Tony se confronta con la disciplina de la cocina y la sabiduría de un mentor interpretado por Antonio Banderas, transformando una mentira impulsiva en un viaje del héroe que nos permite comprender la profundidad humana detrás de su evolución posterior. Finalmente, apoyada en una fotografía de tonos cálidos y una banda sonora que subraya su psique autodestructiva, la cinta culmina como un testimonio del doloroso tránsito hacia esa mayoría de edad kantiana, en la cual el individuo finalmente abandona su minoría de edad intelectual para asumir la autonomía y el peso de su propia existencia

  1. IMDB ↩︎

PÉRDIDA DE EQUILIBRIO

O de cuando las neurósis se encuentran (Polonia, 2025, 97 min)

Utrata równowagi es una película de Wiktor Bojanowski; en Latinoamérica se tradujo como Pérdida de equilibrio, y parece un buen título para describir la historia de Maja. Ella es una estudiante de actuación que no sabe si continuar con su carrera como actriz o darle un giro nada creativo a su vida. Sin embargo, en el montaje de su obra de titulación, se encontrará con un director que está de regreso después de dejar la escuela porque una estudiante se suicidó. La producción final que los estudiantes preparan antes de graduarse es Macbeth, de William Shakespeare. La elección de esta obra no es casualidad; además de la conocida superstición de “maldición” que rodea a la pieza en el mundo teatral, los temas de ambición ciega, traición, manipulación y la pérdida de la inocencia de Lady Macbeth reflejan la evolución psicológica que sufre la protagonista ante los juegos mentales de su mentor.

La trama de Maja fue escrita por el mismo director y Katarzyna Priwieziencew, y en ella nos detenemos a ver un cine con cierta influencia del mundo en el que fue filmado. Por un lado, las condiciones materiales son puestas de lado y nos concentramos en los sentires de la protagonista. La historia se complica cuando uno de los pilares que mantiene la estabilidad en la escena se va cayendo poco a poco para develar aspectos normalizados aún en estos tiempos. La premisa nos pone en un ambiente psíquico que se desenvuelve entre las diferentes miradas de cada uno de sus compañeros; además, el director no es precisamente el ejemplo pedagógico del año, lo que pondrá a nuestra protagonista en el filo del drama.

En cuestiones técnicas, esta película no se rompe la cabeza con un lenguaje cinematográfico complejo, sino todo lo contrario: es simple pero permite que la historia avance; no obstante, no deja pasar la oportunidad para inducir ansiedad en el espectador. Bojanowski utiliza luces estroboscópicas y una música en constante estado de trance compuesta por Wojciech Frycz. Estos elementos, sumados a una edición vertiginosa, contrastan radicalmente con planos extremadamente cerrados e íntimos, diseñados para capturar la asfixia emocional de los personajes.

Pérdida de equilibrio explora la encrucijada vital de Maja, quien se ve atrapada en una espiral de manipulación orquestada por un mentor cuya presencia evoca la tragedia y la pérdida del interés por terminar sus estudios. Esta narrativa se sumerge en una atmósfera psíquica asfixiante donde se normalizan conductas abusivas, revelando que el entorno académico puede convertirse en un escenario de vulnerabilidad cuando la pedagogía es sustituida por el ejercicio arbitrario de la autoridad. Los recursos técnicos, como el montaje vertiginoso y los planos cerrados, refuerzan esta sensación de angustia emocional y permiten que el espectador experimente físicamente el colapso psicológico que Bojanowski propone en su puesta en escena. Finalmente, el trasfondo sobre el mobbing y las tradiciones de iniciación en Polonia ilustra perfectamente las relaciones de poder de Foucault, pues demuestra cómo las instituciones operan como dispositivos de disciplina que vigilan y castigan el cuerpo del estudiante, normalizando el abuso bajo el pretexto de la formación artística.

  1. IMDB ↩︎