O de como al final de todo seguimos siendo humanos (México, 2026, 102 min)

Cuando Cristian y su padre se mudan temporalmente al departamento de Olga mientras la madre del niño recibe tratamiento médico, surge un inesperado vínculo entre personajes unidos por la ausencia.1
Moscas, es la película con la que Fernando Eimbicke regresa a las pantallas. En esta ocasión nos encontramos con la historia de un padre e hijo que rentan una habitación a Olga (Teresita Sáncheza) por causa de que la madre de Cristian ( Bastian Escobar) se encuentra hospitalizada en la Ciudad de México. En un mundo de situaciones adversas y complicaciones en el cotidiano acompañamos a lxs protagonistas que se desenvuelven a partir de un rol que parece ser dictado por la sociedad. A partir de la convivencia, descubrimos las heridas de los adultos que se muestran en la historia y como un niño parece entender el mundo mejor que todos.
La trama de la historia es simple, cruda y demuestra la maestría con la que una estructura clásica puede desencadenar en una profundidad admirable. Así es como la película trata de la perdida o mejor dicho una ausencia. Vemos a varios personajes, construidos con una naturalidad que nos gustaría verlos más en pantalla y conocer un poco de su historia, pero a pesar de lograr esta empatía en el espectador, la historia no se desvía, solo lo necesario. Estas secuencias le dan ese toque característico del director, que antes de contarnos algo, nos presenta en que ambiente se desarrolla, por lo que estamos antes un filme que retrara un pedacito del caos de la Ciudad de México con una autenticidad que interpela a sus habitantes. La historia tiene un final pero lo más sobresaliente no es lo que pasa después sino todo lo que vivimos en las casi dos horas que dura la proyección.
En cuestiones técnicas, la elección de filmar en blanco y negro, es un gran acierto. Esta dedición que parece venir desde lo estético, apoya a una interpretación de un México encapsulado en el tiempo. Con una gran dirección en la fotografía hecha por María Secco que de la misma forma que el guión a partir de una propuesta sencilla nos regala planos con una composición minimalista que dota a los ambientes de una familiaridad parte del imaginario citadino. Por otra parte, la música está inspirada en los videos juegos que son una de metáforas que más se repiten en la película y para sorpresa de muchos, las piezas utlizadas en la película son compuestas por Camilo Lara, miembro del instituto mexicano del sonido.
Moscas, es una excelente película, que sin llegar a ser comedia por completo, nos regala momentos divertidos mientras acompañamos a lxs protagonistas en sus experiencias con la salud; que si bien se ha dicho que esta película es una radiografía del sistema de salud de México, yo difiero en esto. Si bien hay una institución representada, la relación entre la infancia y la edad avanzada de los protagonistas pone el acento en las estructuras verticales de las que por más que se quiera no se puede escapar hasta que la parte que ostenta el poder, decide usar su criterio para poder darle la vuelta a los mecanismos que miniman la voz del otro… de ese niño que quieres visitar a su madre enferma, al padre que tiene que sortear entre trabajos para conseguir los medicamentos y una casera que la soledad la lleva a un punto de enclaustramiento humano que se va fragmentando al estar cada vez más en contacto con la idea de aquello que ya no está.
- Cineteca Nacional ↩︎

