LA PEOR PERSONA DEL MUNDO

O de como el amor muere en el intento (Noruega, 2021, 128 min)

La peor persona del mundo es la historia de Julie (Renate Reinsve), una joven que está cerca de su tercera década de vida con una pregunta muy clara: ¿qué hacer con la vida por delante? Pues cada seis meses parece desmoronarse para redirigir su vida a otros horizontes. Sin embargo, conoce a Aksel (Anders Danielsen Lie), un artista de más de cuarenta años del que se enamora, con quien vive y comienza a compartir una vida; pero esto no es una historia de amor, así que, después de un tiempo, las decisiones de Julie tendrán el verdadero protagonismo y sus consecuencias parecen no ser una tragedia, sino algo cotidiano como el mismo devenir de la vida.

El director y guionista Joachim Trier tiene una mirada bastante aguda para que temas profundos de la naturaleza humana se desborden de la pantalla de una forma natural, pues la trama se construye más allá de juicios o prejuicios, partiendo de experiencias subjetivas que, con la ayuda del lenguaje cinematográfico, nos dejan claro que podemos ver lo que pasa en el mundo interno de Julie. Además, la actuación es un elemento que aporta mucho para lograr esa mirada humana, a ratos positiva, a ratos confusa.

Hablar de cuestiones técnicas en el cine europeo es hablar de filmes bien producidos, pero con estilos normalizados que, si bien es raro que se salgan de las formas, como experiencia estética logran muy bien su cometido en este caso. La peor persona del mundo tiene un par de escenas bastante oníricas que rompen con ese realismo al que nos acostumbra la edición desde el inicio de la película; sin embargo, son un toque interesante que a más de una persona le quedará grabado en su memoria.

Joachim Trier construye un relato íntimo que se interesa por mostrar con agudeza la complejidad de la experiencia humana y la dimensión subjetiva de sus decisiones. Esa sensibilidad también se sostiene en una propuesta formal sobria pero eficaz, propia de cierto cine europeo, en la que el realismo dominante se ve interrumpido por escenas oníricas de gran fuerza estética que amplían el alcance emocional de la película. De este modo, La peor persona del mundo no se agota en el tema amoroso, aunque este organice buena parte del conflicto, sino que se abre hacia una reflexión más amplia y universal sobre el paso del tiempo, la incertidumbre de existir para cerrar con la forma en que la vida y muerte atraviesan toda experiencia humana.

  1. IMDB ↩︎

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