SIRAT

O de como perderse en una realidad contemporánea

Sirat (España-Francia, 2025, 115 min), sin duda, es una película diferente. El director Oliver Laxe proyecta una road movie que transcurre en el desierto de Marruecos. La historia comienza en los preparativos de una rave, con paisajes inmensos y sonidos intensos. En ese escenario, un padre (Sergi López) y su hijo (Bruno Núñez) están repartiendo volantes con la esperanza de obtener alguna información sobre Mar, la hija y hermana de nuestros aparentes protagonistas. La fiesta arranca y lo caótico comienza a hacerse presente; para aderezar este entorno caótico, la guerra acaba de estallar, por lo que el ejército llega para trasladar a los asistentes de la fiesta. Sin embargo, un grupo escapa del cerco y es seguido por nuestros protagonistas.

La trama continúa en un viaje por el desierto con el objetivo de llegar a otra fiesta, guiados por un grupo de personas muy singulares, con un aparente sentido de comunidad, pero con una serie de comportamientos contradictorios. Por otra parte, Luis y Esteban (padre e hijo) no tienen muchas opciones y continúan el viaje a pesar de no estar preparados para lo que enfrentarán en el camino. Desafiando las convenciones de la estructura narrativa, la búsqueda de Mar pasa a un segundo plano, y lo que en un principio parecía un paraíso poco a poco se convertirá en un infierno.

En cuestiones técnicas, la fotografía a cargo de Mauro Herce es el timón de la película; a falta de una estructura narrativa visible, es la imagen la que nos cuenta lo que los pocos diálogos no hacen. Por otra parte, el sonido es como un aderezo para este filme, que si bien no tengo claro qué busca provocar en los espectadores, lo cierto es que plantea una serie de preguntas sobre nuestra condición actual como sociedad. Un elemento que vale la pena resaltar es la estética lograda: nos encontramos en un ambiente apocalíptico que contrasta con la fragilidad del cuerpo en movimiento capturado por la cámara.

En definitiva, Sirat se consolida como una road movie atípica donde la caótica huida por el desierto marroquí desdibuja su premisa inicial de búsqueda familiar para arrastrar a sus personajes hacia un infierno existencial. Sostenida por la inmersiva fotografía de Mauro Herce, la obra prioriza la fuerza de la imagen sobre la estructura narrativa, logrando una estética apocalíptica que resalta la máxima fragilidad del cuerpo humano. Más allá de su propuesta técnica, este viaje sirve como un claro guiño al inestable panorama geopolítico contemporáneo; el repentino estallido bélico y el cerco militar nos recuerdan el concepto de “estado de excepción” de Giorgio Agamben, retratando cómo el orden jurídico y social se suspende frente a la crisis, despojando a los individuos de sus derechos y reduciéndolos a una mera “nuda vida” obligada a vagar por un entorno hostil donde impera la pura supervivencia.

  1. Cineteca Nacional ↩︎

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