AMARGA NAVIDAD

O de como la realidad no es más que otra ficción (España, 2026, 111min.)

Amarga Navidad, vaya título de la última película de Pedro Almodóvar. La historia, o mejor dicho historias, va de cineastas que, después de un buen rato sin filmar, están escribiendo un guion que los traerá de vuelta; sin embargo, las historias sobre las que escriben son motivo de pelea con las personas que los rodean. A la primera que conocemos es a Elsa (Bárbara Lennie), una cineasta de culto que trabaja en la publicidad y tiene una relación con un bombero. Después de un crónico episodio de migraña, decide irse a una isla, no siempre con la misma persona, pues la doctora le ha pedido que no se quede sola. Después de algunas escenas conocemos a Raúl (Leonardo Sbaraglia), un director consagrado que, tras la renuncia de su asistente y gran amiga Mónica (Aitana Sánchez-Gijón) para ayudar a una persona de su pasado, vuelve a escribir un guión; pues es algo de lo que le reveló Mónica que inspira Raúl.

La trama es magnífica. El tiempo narrativo se va desdoblado. Las dos o quizá tres historias que estamos viendo pasan de una manera breve, concisa y con los suficientes elementos para adentrarnos en el cuerpo de sus protagonistas. Además, nos regala secuencias entrañables que le dan sentido al título de la película, entre muchas otras cosas. Quizá otra razón por la que el guion de Amarga Navidad es una genialidad sería un análisis de los diálogos, descripciones de escena y brincos entre la vida de Elsa y Raúl. La autoficción es algo que se menciona deliberadamente: es una no tan nueva forma de concebir una dramaturgia del yo, pero lo que más sobresale de esta película me parece que es cómo sí se aleja de las estructuras convencionales. ¿Los personajes, la historia y las fuerzas cambiaron?

En cuestiones técnicas cumple, y con el estilo que nos tiene acostumbrados las producciones de El Deseo. En esta ocasión, la dirección de fotografía a cargo de Pau Esteve Birba me recuerda un poco a la fotografía de otros directores de culto, como Tarantino, que buscan en la técnica la vigencia logrando un estilo único, pero que nunca deja de experimentar, aunque en este caso de una forma sutil y en perfecta armonía con el departamento de arte. Finalmente, un toque muy especial que Almodóvar agrega a esta película es una mexicanidad bastante honesta, que parece no aportar mucho a la historia, pero que la cubre como un tipo de homenaje, y por supuesto que este vaya de la mano de Chavela Vargas, se agradece.

Amarga Navidad entrelaza las vivencias de Elsa y Raúl, dos directores que enfrentan crisis personales mientras sus nuevos guiones provocan tensiones con su entorno, marcando así un complejo regreso al cine. Con una trama magnífica y un ritmo ágil, la película rompe con las estructuras convencionales y destaca la esencia de los personajes a través de secuencias que dan sentido a su melancólico título. La excelencia técnica de El Deseo se comprueba una refinada dirección de fotografía además de un conmovedor tributo a la mexicanidad, elementos que dotan a la obra de una estética única y actual. Finalmente, resulta fascinante el uso de la autoficción ya que, como señala Sergio Blanco, esta permite la construcción de una “dramaturgia del yo” donde la frontera entre la realidad biográfica y la invención se vuelve difusa en favor de una verdad puramente artística.

  1. CINETECA NACIONAL ↩︎

CRÓNICA 21K DE LA CIUDAD DE MÉXICO

En días de carreras las alarmas se vuelven innecesarias: el cuerpo sabe que el domingo los amaneceres son para verse en persona. Y así pasó… Son las cinco y media de la mañana y las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México se abarrotan de tenis, brillos y un sinfín de números. Pienso que detrás de estos números hay alrededor de treinta y cinco mil personas; sin duda, hoy la ciudad será una pista muy concurrida.

La carrera arranca con el paso de lxs atletas élite, un grupo de personas que parece sobrehumano, porque para cuando la gran mayoría apenas estemos por cruzar la salida, estos seres estarán quizá ya a la mitad de la ruta. Pero ya saben que en esto del running, la competencia se reduce a uno mismo. Entre estos pensamientos me observo ya cerca de la salida. Es momento: conecto mi reloj, alisto la playlist y hablo seriamente con mi rodilla. Hoy nos vamos tranquilos.

Para fines deportivos, de aguante y, porque no, hasta narrativos, la carrera se divide en tres capítulos.

Capítulo 1: Seres con tenis
Arrancamos con un gran clima: ya amaneció y no se siente ni calor ni frío. Los primeros pasos, aunque un poco lentos por esquivar a varias personas, toman forma y el ritmo comienza a hacerse presente. A mi alrededor hay personas de todo tipo que, al igual que yo, están aquí para recorrer una distancia impensable para otrxs (presiento que todos pensamos esto), 但 que en cada uno de nosotros ya tiene una relación o, al menos, un reconocimiento bastante interesante a esta sección: correr en tu ciudad. En mi caso, es a una distancia familiar que, a una velocidad considerable, se vuelve una experiencia bastante agradable. Aunque por más que ya he corrido esa distancia varias veces en lo que va del año, correr una ciudad que fue mi hogar por más de 15 años la hace especial. Y bueno, en esta parte los primeros siete kilómetros se acerca la primera subida, la famosa Puente de Petróleos. (En realidad desde que dejamos el Ángel de la Independencia no hemos dejado de ir cuesta arriba; ya hay gente cansada.)

Capítulo 2: Hay cuestas
Seguimos subiendo. En lo personal me gustan las subidas; fuera de que ahora vivo en Xalapa, una ciudad muy empinada, las cuestas exigen mayor fuerza para no perder el ritmo, a modo que cuando uno va reservando energía, es el empuje perfecto para saber que se puede ir más rápido. Quizá estamos cruzando el kilómetro 10; con los relojes y las señalizaciones uno nunca sabe, lo que sí es que la primera mitad quedó atrás. Reforma es una calle muy extensa, pero mucho. Yo trabajé un tiempo por acá; recuerdo hacer media hora al metro Auditorio y de ahí lo que hiciera a CDMX, siempre y cuando no lloviera. ¡Atento! Adelante hay una desviación: entramos a la tercera sección de Chapultepec. Otra subida, esta es más tranquila y la sombra de los árboles ayuda. El sol está de frente. Ya hay mucha gente caminando.

Capítulo 3: Columpios
Por fin, porque todo lo que sube tiene que bajar. Aunque un poco pronunciada, las bajadas tuvieron su parte divertida, aunque la rodilla se hace notar. Ya saben, a estas alturas muchas cosas llegan de golpe, sin previo aviso. Depende de cada uno: los kilómetros 15, 16 y 17 son gran momentos. Bajo el ritmo, solo un poco, porque la vista es hermosa. De pronto la ruta nos alejó de la ciudad, pero un par de kilómetros en bajada rodeado de árboles es la recarga suficiente para cerrar fuerte. Sin embargo, las subidas siguen, cada vez más cortas; en un constante subir, bajar, girar y respirar profundo, los últimos kilómetros se acercan. Estamos de nuevo en Reforma. Aprieto el paso, una cuesta más… ¡Corto circuito!, acelero. Eso es todo. ¡Se acabó!

INSTRUCCIONES PARA SENTARSE 

Heusebio Albatroz 

Primer paso 

El cuerpo

las siilas, bancos 

o butacas

son para esperar

relaja tus piernas 

y deja caer todo 

tu peso, tu prisa

tus ansías

guárdalas.

Segundo paso

Las voces

muchos asientos emiten

 crujidos, aplausos, risas 

algunos hasta lloran

para escucharlos 

no te quedes rígido 

el respaldo es lava 

el chisme está bueno 

los silencios importan

Tercer paso

La mirada

colores, olores, gestos

luces y sabores

vestidos, cortabas, sacos

sombreros, máscaras, 

sobre todo máscaras 

tambien 

texto y contexto

¿dónde estás sentado? 

Responde con la cabeza

para liberar a los ojos

Con estos tres pasos

tus piés ya no tocarán 

el piso

vivirás 

suspendido 

sentado 

en el presente

LA PEOR PERSONA DEL MUNDO

O de como el amor muere en el intento (Noruega, 2021, 128 min)

La peor persona del mundo es la historia de Julie (Renate Reinsve), una joven que está cerca de su tercera década de vida con una pregunta muy clara: ¿qué hacer con la vida por delante? Pues cada seis meses parece desmoronarse para redirigir su vida a otros horizontes. Sin embargo, conoce a Aksel (Anders Danielsen Lie), un artista de más de cuarenta años del que se enamora, con quien vive y comienza a compartir una vida; pero esto no es una historia de amor, así que, después de un tiempo, las decisiones de Julie tendrán el verdadero protagonismo y sus consecuencias parecen no ser una tragedia, sino algo cotidiano como el mismo devenir de la vida.

El director y guionista Joachim Trier tiene una mirada bastante aguda para que temas profundos de la naturaleza humana se desborden de la pantalla de una forma natural, pues la trama se construye más allá de juicios o prejuicios, partiendo de experiencias subjetivas que, con la ayuda del lenguaje cinematográfico, nos dejan claro que podemos ver lo que pasa en el mundo interno de Julie. Además, la actuación es un elemento que aporta mucho para lograr esa mirada humana, a ratos positiva, a ratos confusa.

Hablar de cuestiones técnicas en el cine europeo es hablar de filmes bien producidos, pero con estilos normalizados que, si bien es raro que se salgan de las formas, como experiencia estética logran muy bien su cometido en este caso. La peor persona del mundo tiene un par de escenas bastante oníricas que rompen con ese realismo al que nos acostumbra la edición desde el inicio de la película; sin embargo, son un toque interesante que a más de una persona le quedará grabado en su memoria.

Joachim Trier construye un relato íntimo que se interesa por mostrar con agudeza la complejidad de la experiencia humana y la dimensión subjetiva de sus decisiones. Esa sensibilidad también se sostiene en una propuesta formal sobria pero eficaz, propia de cierto cine europeo, en la que el realismo dominante se ve interrumpido por escenas oníricas de gran fuerza estética que amplían el alcance emocional de la película. De este modo, La peor persona del mundo no se agota en el tema amoroso, aunque este organice buena parte del conflicto, sino que se abre hacia una reflexión más amplia y universal sobre el paso del tiempo, la incertidumbre de existir para cerrar con la forma en que la vida y muerte atraviesan toda experiencia humana.

  1. IMDB ↩︎

LA GRAZIA

O de como lo personal es lo político (Italia, 2025, 133 mins.)

La grazia, o quizá mejor dicho, El indulto, es una película necesaria en el contexto político actual. La historia se centra en el presidente de la República Italiana, pero no trata de grandilocuencias ni de mundos ajenos, sino de la intimidad de la casa presidencial. En este escenario vemos cómo lo pasa Mariano de Santis, el presidente, quien en sus últimos seis meses de mandato atraviesa una crisis detonada por el descubrimiento de que su esposa tuvo un amante hace 40 años; sin embargo, ella ya ha fallecido. Él se encuentra en medio de una maquinaria llamada Estado que no puede ni pretende controlar, por lo que su mejor papel será el de ser un observador justo de la ley para no terminar su mandato salpicado y poder regresar a casa con sus dos hijos. Por si fuera poco, se le acaba el tiempo para aprobar una ley sobre la eutanasia con la que su amigo el papa está totalmente en desacuerdo, además de una serie de indultos que llevan la película a terrenos reflexivos sobre los grandes temas de la vida.

El director Paolo Sorrentino concibe la figura del presidente como un ser cargado de presente, pero ajeno a la vida pública de un país, pues apenas puede con su propia vida. El guion, escrito también por él, nos presenta una trama que atrapa por los diferentes niveles en los que se coloca la cámara. Un dramón político italiano» es una buena frase para describir esta cinta; pues, aunque por momentos podría parecer una telenovela presidencial, se distingue por un humor certero que logra relajar la tensión —provocada a veces más por lo visual que por lo narrativo— y que es necesaria para que la historia avance con congruencia entre lo estético y lo temático. Es por eso que la vida de un presidente podría importarnos muy poco, en esencia, pero al final de cuentas ya lo dijo Judith Butler: “lo personal es lo político”.

Las cuestiones técnicas son otra razón para ver este filme, pues es una gran producción realizada de manera casi perfecta. Por ejemplo, para el diseño de producción y la iluminación, la directora de fotografía Daria D’Antonio se inspiró profundamente en los retratos del pintor británico Lucian Freud; esto se nota en la elección de una paleta de tonos grises y marrones para «desnudar» la soledad del mandatario. Por su parte, el diseño sonoro es bastante rico en su tono experimental, pero a la vez conocedor de la potencia del sonido y sus usos clásicos. En algunos momentos escuchamos secuencias acompañadas de notas electrónicas minimalistas; en otros más íntimos, una melancolía neoclásica acompaña a nuestro protagonista e, incluso, un rap rompe de forma abrupta e irónica con la solemnidad del espacio presidencial.

La Grazia retrata los últimos meses de Mariano de Santis, atrapado entre su duelo privado y la maquinaria estatal, mientras las urgencias de la eutanasia y los indultos revelan la frágil frontera entre la conciencia moral y la razón de Estado. Una trama demasiado humana con un diseño de producción inspirado en retratos expresionistas y un diseño sonoro que va del minimalismo electrónico al rap. Sorrentino convierte la soledad del poder en un espectáculo que hace visible la teatralidad de las instituciones. Así después de dos horas el relato demuestra que toda política nace en la casa —donde el cuerpo doliente del presidente y el fantasma de su esposa adquieren estatuto público— y se extiende a un país que observa cómo lo íntimo se vuelve asunto de todos. Esta la cinta es un sútil discurso de intuición biopolítica: el presidente, soberano que decide sobre la vida, la muerte y el perdón, administra la nuda vida en un permanente estado de excepción interno.

  1. CINETECA NACIONAL ↩︎

ROMERÍA

O de como a los secretos familiares no se los lleva el mar (España-Alemania, 2025, 112 mins.)

Romería es quizá un drama familiar, pero a diferencia de cierta tendencia a explorar los mundos psíquicos de los miembros de la familia, esta cinta nos muestra una mirada diferente, menos intelectualizada pero igual de atinada en la mirada contemporánea con la que la directora Carla Simón pone el ojo en la historia de Frida (Llúcia Garcia). Ella es huérfana de ambos padres; al cumplir 18 años viaja a la ciudad de Vigo, conocida como el «Caribe gallego», y es en este puerto donde, con el pretexto de obtener el acta de defunción de su padre, podrá obtener una beca para estudiar cine. Sin embargo, no será tan fácil tener este documento, ya que tendrán que ser sus abuelos quienes testifiquen que, efectivamente, Frida es hija de Fons Piñeira… será complicado porque esta familia esconde varios secretos.

El guiño de que la protagonista quiera estudiar cine y que lleve consigo una handycam se aprovecha muy bien para desplegar un estilo visual desenfadado, pero al mismo tiempo con una estética notable y un tono íntimo que sirve de ambiente para que los secretos se vayan revelando y la trama transcurra en una lógica familiar que nos atraviesa, pero que al mismo tiempo se desenvuelve en una cultura diferente. Otro guiño es que Frida habla catalán. No es algo que directamente aporte algo significativo a la historia; no obstante, dota a la película de una vigencia muy atinada a los tiempos que navegamos.

Romería cierra una trilogía de la memoria familiar basada en la propia vida de Carla Simón. Comenzó con Verano 1993 (centrada en su infancia tras ser adoptada), continuó con la multipremiada Alcarràs (sobre la vida rural de sus tíos) y culmina con Romería, enfocada en la historia de sus padres biológicos. Es por ello que en las cuestiones técnicas hay dos elementos a resaltar: por una parte, la directora de fotografía Hélène Louvart revisó cintas que la propia Carla Simón filmó cuando tenía 18 años, buscando imitar ese estilo «poético e imperfecto»; así, nos regala varios estilos de grabación durante este filme donde el mar, los barcos, las personas y el pasado cobran sentido en la mirada de Frida. El otro elemento es la diferencia con sus largometrajes anteriores, caracterizados por un naturalismo estricto y el uso de cámara en mano; en esta cinta, Simón recurre a encuadres fijos, composiciones estilizadas y secuencias oníricas o surrealistas para representar los huecos que la memoria no logra llenar.

El viaje de Frida se convierte en una exploración íntima que conecta con la búsqueda de identidad desde lo personal a lo colectivo, en gran medida por la evolución narrativa de la directora, que se apoya en un giro técnico significativo donde el naturalismo estricto de sus obras previas se conjuga la textura «poética e imperfecta» de la handycam y el uso de encuadres fijos y pasajes oníricos, para dar forma a los huecos que el recuerdo no logra llenar por sí solo. En esos huecos es donde los secretos familiares dejan de ser meros obstáculos para transformarse en el motor de una trama que atraviesa generaciones, evidenciando que la memoria no es un registro exacto de los hechos, sino un territorio fragmentado siempre en construcción. Romería confronta la idea quemel pasado no es una persecución de la verdad factual, sino un ejercicio de aletheia, donde la luz del cine desoculta las realidades que siempre han estado presentes, permitiendo que aquello que habitaba en la sombra finalmente se manifieste.

  1. IMDB ↩︎

LOS ÁRBOLES QUE SOBREVIVEN

Fragmento

(Se proyecta una imagen de la plaza de Santo Domingo) 

La escena comienza con el actor espantando a los asistentes, diciendo que se alejen, no pasen esa línea. Repetición:Aquí apesta a muerte.  

En este lugar enterraron un cadáver, exactamente ahí (señala la caja) Creo que eran las cuatro de la mañana, cuando un vecino, no recuerdo su nombre pero es jóven quizá tenga unos 25 años, pero esa noche solo otro viejo como yo deambulando en la plaza con un cadáver en una caja. 

(Se acerca a la caja) 

No los sabes (?) no puedes enterrar un cadáver aquí, esto es patrimonio cultural. Esta no es tu casa, como que no te importa. Los árboles aquí también están muriendo. Yo soy el único que los cuida. La muerte es algo que a nadie le gusta, pero como no querer algo que cada día está más cerca. Quizá la muerte llega cuando la caja que contiene la vida está llena. Yo no quiero morir, sin embargo lo haré, eso no me preocupa, han pasado cosas. Te dije que no puedes enterrar un cadáver aquí. No me oyes. Sé como es… el instante te deja sordo y te quedas mudo de tanto gritar. El cuerpo es el primero que le responde a la muerte. Tieso, es un relámpago que petrifica. No puedes moverte, ya no más. No hay voluntad !!! Entonces ¿qué estás haciendo aquí? Si vas a enterrar un cadáver tienes que cavar profundo, no sabes en lo que te estás metiendo. Lo estás haciendo mal, deja de llorar quieres(?) Vas a alertar a los policías y a ellos sí les gusta la muerte. 

Creo que es porque conviven mucho con ella y tú también lo estás haciendo. Eso que tienes en esa caja parece tener más de doce horas muerto… Ya huele, huele a esa realidad severa donde ya no hay vuelta atrás. Te ayudo… (toma la caja y la coloca abajo del banco) Qué no ves que eso que tienes encerrado es también vida. Los árboles de está plaza están muriendo, yo soy el único que los cuida. (toca las hojas de un árbol y se acerca a la caja)

No eres el único que cuida a los árboles. Yo también los cuido, por eso estoy aquí (el actor se levanta precipitadamente da la vuelta, se detiene unos segundos y regresa para sentarse en el banco )

Actor: Claro que sé lo que estoy haciendo. Mi cuerpo acalambrado es quién me lo dice. La muerte es una carga, que no sé bien la llevamos cargando desde el inicio o llega de repente, como una montaña que se derrumba frente a nosotros. Han estado en un terremoto, dónde de la nada el mundo se agita, grita, corre y te empuja por unos minutos. Son instantes y después parece que llega la calma. Es una ilusión porque todo alrededor arde, unos ya no están. (se agacha para tomar la caja, la abre y saca una foto) Pero de los escombros, siempre algo sobrevive. 

(lee la siguiente nota que saca de la caja) “Me produce una alegría melancólica vivir en medio de esta confusión de callejuelas, de necesidades, de voces: ¡cuánta impaciencia, cuánto afán, cuánto buscar, cuánto apresuramiento, cuánto gritar! Y, sin embargo, pronto habrá un silencio tan grande para todos estos hombres que chillan, viven y desean… No es que quiera fundar una orden de la calavera para que mediten sobre la podredumbre; al contrario, quiero que la vida se vuelva cada vez más vida, y que el pensamiento de la muerte, ese silencio del océano, sirva solo para que cada momento sea más sonoro, más pleno y más ardiente. Se trata de vivir de tal modo que uno llegue a desear vivir otra vez, y otra vez, por toda la eternidad.”

Claro que sé en lo que estoy metido. Mis manos tocaron la muerte. O eso me habría gustado contestarle, y es que a veces se pone violento, es porque está plaza es su casa. El dice que cuida los árboles y ya se le murieron dos. Y el único que sobrevive es este en el que estoy sentado. La muerte hará lo suyo: fortalecerá la vida, nuestras raíces serán más profundas y las hojas volverán a brotar en primavera… 

(Se golpea la caja al ritmo de la canción Neuquen quimey)