LA ULTIMA OPCIÓN

O de como la vida se pondrá cada vez peor

La última opción (Corea, 2025, 139 min). “¿Cómo se puede ir en contra del progreso?” es la pregunta del director Park Chan-wook, la cual brota como un árbol majestuoso que ostenta la edad del paso de los siglos. La cinta también es una comedia negra en la que el protagonista, Man-su (Lee Byung-hun), es despedido por luchar contra el despido de sus compañeros. Estar desempleado es una condición insostenible en un mundo perfecto; además, él no está solo. Vive con Miri (Son Ye-jin), dos hijos y un par de mascotas que se acomodan a un ideal tanto occidental como oriental. Al ver en peligro la continuidad de esta vida, y sin pensarlo mucho, Man-su tendrá que cometer una serie de crímenes en nombre del progreso.

Con plena sinceridad, esta película es una joya. Empecemos… La trama, aunque no se caracteriza por hacer algún juego fuera de lo común, tiene un ritmo interesante. Gran parte de este mérito se lo llevan las actuaciones. Estamos ante personajes que nos dicen mucho más con sus cuerpos que con sus diálogos; aun así, el guion tiene frases cargadas de imágenes que, en ciertas escenas, resuenan en un lenguaje cinematográfico excepcional. El guion, a cargo del director coreano y de Lee Kyoung-mi, es lo que sostiene esta gran historia, sin dejar cabos sueltos y trazando un viaje de principio a fin. Por supuesto, que hay varios giros de tuerca.

Sin embargo, tanto la fotografía (Kim Woo-hyung) como el diseño sonoro, en conjunto con la banda sonora, no son solo elementos que orbitan la historia, sino que también nos están contando cosas. Los movimientos de cámara, logrados mediante una novedosa técnica cinematográfica, vaya que la distinguen de otras películas. Por su parte, el diseño sonoro (Bock-Nam Ahn) tiene momentos climáticos que sumergen al espectador en una experiencia sonora, como una especie de rompimiento de la cuarta pared.

La última opción es una película que plantea un problema que nos trastoca a todos, pero lo hace con una complejidad y, al mismo tiempo, una sutileza dignas de verse. La obra expone el miedo que provoca la ilusión de un mundo perfecto y, sobre todo, cómo trastoca la identidad y la resuelve en un individualismo cautivo característico de nuestra época y de las que vienen. Park Chan-wook construye un mundo frío en el que la humanidad cree habitar la belleza del presente y, arrojada a él como un niño indefenso, se ve pisoteada por el lugar en el que no elegimos estar, sino en el que queremos estar. Un mundo sin consecuencias.

  1. Cineteca Nacional ↩︎

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