O de como la maldad viene acompañada de la estupidez (Argentina, 2026, 91min)

Una noche de 2015, Daniel Olesnik secuestra a Chichita, la madre del escritor Hernán Casciari. El motivo se remonta a 1987, cuando una broma adolescente de Hernán y su amigo Chiri empujó a la madre del propio Olesnik al suicidio. Casi tres décadas después, el secuestrador busca saldar lo que considera una deuda de sangre. A lo largo de una única noche, captor y víctimas quedan atrapados en una espiral de venganza que parece no admitir salida.1
Canelones, una película que raya en la autoficción. Un thriller cómico, con convenciones del cine de terror y desenlace bastante interesante. La historia comienza en la juventud del protagonista, Hernán (Darío Barassi), que en conjunto con su amigo Chiri (Agustín Aristarán) hacen una broma telefónica a una anciana, en depresión y con unos canelones de por medio; en pocas palabras, se mata. Lo que parecía una perversa broma se va dibujando en la historia como una venganza. Para este momento de la película, la madre del protagonista (Verónica Llinás) está secuestrada, en una serie de circunstancias y secuencias donde el amor cruza la barrera del terror. Bueno, que lo demás se cuente solo, ya que lo que estamos viendo en la pantalla sucedió en verdad o es algo que vamos a ir descubriendo.
La trama de Canelones, escrita por Christian Basilis, Josefina Licitra y Hernán Casciari, es bastante entretenida, no solo porque se sostiene en las actuaciones y ese rasgo cómico del que hasta la paleta de colores hace su parte, sino por la profundidad temática. Pues si bien no son subtramas que se desarrollan de manera completa, el mero hecho de incluirlas entre diálogos y sueños hace posible que, al mirar una película pochoclera de crimen y comedia, podamos deternos a reflexionar. Por otra parte, la historia está bien escrita; no se olvide que se está ante una comedia. Vaya contraste, que en una historia de muerte, maldad y venganza se opte por un ambiente relajado y bromista donde, una vez más, la humanidad parece ser el caso a resolver.
En cuestiones técnicas, es una película con una producción que deja contento al ojo. El director de fotografía (Guillermo Romero) utiliza la luz con tensión, lo que ayuda a que los momentos de revelación tengan su eco en la butaca; y en esta misma línea, el diseño sonoro logra que el sonido tenga un rol narrativo vital, como un detonante de la historia que complementa el ritmo de la comedia negra, intensificando los momentos donde el misterio y el drama familiar se vuelven agobiantes.
Canelones dirigida por Christian Basilis y Ana Laura Gussoni, tiene una narrativa que oscila entre el suspenso y la comedia negra, para transformar una cruel broma juvenil en una sofocante trama de venganza donde el secuestro y el terror se entrelazan de forma inesperada con el afecto familiar. Esta película trasciende el entretenimiento ligero al equilibrar actuaciones sólidas con una profundidad temática que invita al espectador a reflexionar sobre la condición humana en medio de situaciones absurdas. La premisa está articulada por una propuesta estética donde la iluminación a modo de tensión y un diseño sonoro detonan e intensifican el misterio, Yo la veo como una invitación necesaria para salir de los géneros convencionales con el fin de tratar temas universales de forma profunda y a través de varias capas narrativas.
- https://cinenacional.com/pelicula/canelones-1 ↩︎

