LOS ÁRBOLES QUE SOBREVIVEN

Fragmento

(Se proyecta una imagen de la plaza de Santo Domingo) 

La escena comienza con el actor espantando a los asistentes, diciendo que se alejen, no pasen esa línea. Repetición:Aquí apesta a muerte.  

En este lugar enterraron un cadáver, exactamente ahí (señala la caja) Creo que eran las cuatro de la mañana, cuando un vecino, no recuerdo su nombre pero es jóven quizá tenga unos 25 años, pero esa noche solo otro viejo como yo deambulando en la plaza con un cadáver en una caja. 

(Se acerca a la caja) 

No los sabes (?) no puedes enterrar un cadáver aquí, esto es patrimonio cultural. Esta no es tu casa, como que no te importa. Los árboles aquí también están muriendo. Yo soy el único que los cuida. La muerte es algo que a nadie le gusta, pero como no querer algo que cada día está más cerca. Quizá la muerte llega cuando la caja que contiene la vida está llena. Yo no quiero morir, sin embargo lo haré, eso no me preocupa, han pasado cosas. Te dije que no puedes enterrar un cadáver aquí. No me oyes. Sé como es… el instante te deja sordo y te quedas mudo de tanto gritar. El cuerpo es el primero que le responde a la muerte. Tieso, es un relámpago que petrifica. No puedes moverte, ya no más. No hay voluntad !!! Entonces ¿qué estás haciendo aquí? Si vas a enterrar un cadáver tienes que cavar profundo, no sabes en lo que te estás metiendo. Lo estás haciendo mal, deja de llorar quieres(?) Vas a alertar a los policías y a ellos sí les gusta la muerte. 

Creo que es porque conviven mucho con ella y tú también lo estás haciendo. Eso que tienes en esa caja parece tener más de doce horas muerto… Ya huele, huele a esa realidad severa donde ya no hay vuelta atrás. Te ayudo… (toma la caja y la coloca abajo del banco) Qué no ves que eso que tienes encerrado es también vida. Los árboles de está plaza están muriendo, yo soy el único que los cuida. (toca las hojas de un árbol y se acerca a la caja)

No eres el único que cuida a los árboles. Yo también los cuido, por eso estoy aquí (el actor se levanta precipitadamente da la vuelta, se detiene unos segundos y regresa para sentarse en el banco )

Actor: Claro que sé lo que estoy haciendo. Mi cuerpo acalambrado es quién me lo dice. La muerte es una carga, que no sé bien la llevamos cargando desde el inicio o llega de repente, como una montaña que se derrumba frente a nosotros. Han estado en un terremoto, dónde de la nada el mundo se agita, grita, corre y te empuja por unos minutos. Son instantes y después parece que llega la calma. Es una ilusión porque todo alrededor arde, unos ya no están. (se agacha para tomar la caja, la abre y saca una foto) Pero de los escombros, siempre algo sobrevive. 

(lee la siguiente nota que saca de la caja) “Me produce una alegría melancólica vivir en medio de esta confusión de callejuelas, de necesidades, de voces: ¡cuánta impaciencia, cuánto afán, cuánto buscar, cuánto apresuramiento, cuánto gritar! Y, sin embargo, pronto habrá un silencio tan grande para todos estos hombres que chillan, viven y desean… No es que quiera fundar una orden de la calavera para que mediten sobre la podredumbre; al contrario, quiero que la vida se vuelva cada vez más vida, y que el pensamiento de la muerte, ese silencio del océano, sirva solo para que cada momento sea más sonoro, más pleno y más ardiente. Se trata de vivir de tal modo que uno llegue a desear vivir otra vez, y otra vez, por toda la eternidad.”

Claro que sé en lo que estoy metido. Mis manos tocaron la muerte. O eso me habría gustado contestarle, y es que a veces se pone violento, es porque está plaza es su casa. El dice que cuida los árboles y ya se le murieron dos. Y el único que sobrevive es este en el que estoy sentado. La muerte hará lo suyo: fortalecerá la vida, nuestras raíces serán más profundas y las hojas volverán a brotar en primavera… 

(Se golpea la caja al ritmo de la canción Neuquen quimey) 

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