Hamnet

O de como murió el drama en un bosque encantado

Hamnet (Reino Unido, 2025, Dur.: 125 mins.) es una película que vale la pena ver y sentir. Dirigida por Chloé Zhao, en su quinto largometraje, toma como pretexto una novela que al más sentido… ¿Qué pasaría sí William Shakespeaker…? Entonces, nos adentramos a una Inglaterra del siglo XVI, dónde dos jóvenes se enamoran; ella es una bruja del bosque heredera de varias generaciones de conocimiento, él es un maestro de latín, hijo de un curtidor violento. Para este punto lo que parece una historia de amor entre dos personas, se desenvuelve por completo en un momento crucial en la vida de nuestros protragonistas. –se podría hablar de tres protagonista dada la profundidad que se proyecta al posar la cámara en cada uno de ellos–. Después de algunos años, y varios infortunios vemos a una familia conformada por Agnes, su esposo y sus tres hijos, dos son gemelos: Olivia y Hanmet, pero están por vivir una de esas cosas en la vida de que por más que se quisera, no hay marcha atrás.

Estamos ante una historia con un gran conflicto, tanto el nacimiento como la muerte son elementos centrales, que por simple referencia se busca evocar la esencia del drama de una manera trascedental. Regresamos a la idea de los múltiples protagonistas, que no es la vida un conjunto de viviencias, algunas que se repiten tras generaciones, como le sucede a a nuestros protagonistas, siempre arrojados a la condición humana de seguir en pie, hasta el final de la escena, para luego desplomarnos en los sentires llenos de catarsis, porque donde hay conflicto, algo se libera.

Otra de las grandes razones porqué está pelicula tiene que verse, es por que está bien hecha, muchos valores de producción. Comencemos… La filmación se realizó en localizaciones de Gales y Herefordshire, Inglaterra,  ambiente auntentico con un toque escenografico. Por otra parte el vestuario diseñado por Malgosia Turzanska evita el la estética de “disfraz” y complementa con su estilo naturalista. Finalmente la fotografía a cargo de Łukasz Żal crea un aspecto visual poético, sutil y onírico; su cámara, una Alexa 35 de ARRI con lentes Zeiss y Angenieux que al mezclarlos con la luz natural (especialmente en interiores) atina con una gran ritmo contemplativo pero vivencial.

Todo lo anterior envuelve al espectador en un mundo sensorial que refuerza la dimensión catártica del relato y hace del conflicto un espacio de revelación. Así, la película no solo se contempla, sino que se siente como un susurro antiguo; entre una vida que irrumpe con la promesa de continuidad y la muerte que se impone con su irrevocable silencio. En Hamnet el drama no se extingue sino que se gesta de nuevo, porque es en la herida donde se muere que nace la tragedia que habrá de perdurar.

  1. Cineteca Nacional ↩︎

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *