EL DÍA DE LA PELEA

O de como vivir para la eternidad (Day of the Fight, Estados Unidos, 2023, Dur.: 108 mins.)

El día de la pelea definitivamente es una película que, si practicas algún deporte o tienes un pasado que te persigue, es imperdible. El director Jack Huston nos cuenta la historia de Mickey, un excampeón de boxeo que lleva diez años sin tener una pelea en serio, ya que, después de estar en prisión, nadie lo toma en serio. Sin embargo, le han conseguido una pelea por el campeonato en el Madison Square Garden; pero no todo son buenas noticias para este peleador, pues después de un traumatismo, el doctor le comunica que tiene un aneurisma que pone en riesgo su vida si recibe un golpe en su cabeza. Lo anterior no lo detiene y el protagonista busca una redención, por lo que esta pelea es su última oportunidad de recuperar la felicidad y, en una de esas, también su título de campeón.

La trama de la película se disfruta desde el primer momento, ya que lo que vemos en pantalla no es nada más que las 24 horas previas a su pelea. Inicia, por supuesto, con una secuencia de entrenamiento al amanecer, para después irlo acompañando a diferentes lugares por la ciudad de Nueva York. En cada uno de estos lugares conocemos diferentes facetas de Mickey, y se van develando secretos que, si bien desde los primeros minutos de la película son mencionados, conforme pasa el tiempo vamos descubriendo nuevas facetas de nuestro protagonista. Esta elección narrativa aporta mucho a la tensión que se va generando conforme se acerca la hora de su pelea, pues debe estar listo a las seis de la tarde y, al parecer, él sabe que tiene que dejar todo listo para lo que será su última pelea… No es porque vaya a pasar algo, sino porque él solo está buscando la redención de su pasado.

Esta cinta está filmada en blanco y negro, y lo que podría parecer un cliché en las películas con esta temática, es llevado de una manera magistral por el director de fotografía Peter Simonite*, que permite colocar a este filme en un espacio temporal que es parte del imaginario del boxeo. Por otra parte, la banda sonora es clave (Ben MacDiarmid), con un uso muy marcado de música clásica, canciones de la cultura pop y arreglos orquestales que contrastan con la brutalidad del entorno de nuestro querido boxeador. Finalmente, la edición es uno de los elementos que aporta a que la historia fluya de una manera muy natural, ya que, a pesar de no ver un montaje grandilocuente, la simpleza de este nos acerca a la historia.

El día de la pelea es una película que nos cuenta lo que parece la inminente tragedia de un excampeón que está dispuesto a arriesgar su vida por encontrar la redención de un pasado caótico. Y, a pesar de acompañar al protagonista solo por unas horas en la antesala de su gran pelea, el recorrido que hace por varios puntos de Nueva York nos va revelando la complejidad del personaje. Este recorrido íntimo se ve elevado por una ejecución técnica impecable, donde la atemporalidad del blanco y negro dialoga con una banda sonora contrastante y una edición sutil para sumergirnos por completo en la psique del protagonista; para este punto, ya no estamos frente a un simple drama deportivo, sino en el viaje de un héroe. Mikey encarna a la perfección el concepto nietzscheano del Amor Fati, porque ya no desea borrar su oscuro pasado; él es consciente de que cada error, trauma y dolor lo trajeron hasta este instante y, aun así, no logra encontrar la paz, pues será hasta que toque la campana del último round cuando el verdadero peso de la redención y su efecto maravillosamente liberador hagan su aparición en la pantalla.

  1. Cineteca Nacional ↩︎

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